25 AÑOS DE TV AZTECA

2 August 2018

El cambio fue tan importante hace 25 años, como que dejó de haber una sola opción real para que los mexicanos vieran televisión, en un momento en que tampoco había tantas otras alternativas como hay ahora. En ese entonces, las noticias las decía Jacobo Zabludovsky y punto; las tendencias musicales las imponía Raúl Velasco; el estereotipo de la familia mexicana y su idiosincrasia eran dictados por las telenovelas de Valentín Pimstein y Ernesto Alonso. En México, Televisa era la comunicación.

La competencia y las opciones son lo más trascendente del nacimiento de TV Azteca el 2 de agosto de 1993.

Aunque la segunda televisora más importante de México y del mundo de habla hispana nació a partir de una antecesora, en muchos sentidos fue desde cero. Imevisión había operado las redes nacionales 13 y 7 como canales del Estado que sufrían por presupuestos insuficientes, tecnología obsoleta y burocracia gubernamental.

La privatización se dio mediante un proceso licitatorio en que resultó ganadora la empresa Radio Televisora del Centro, encabezada por Ricardo Salinas Pliego. “Me costó mucho trabajo meternos a la licitación porque el gobierno lo quería vender a sus cuates y yo no lo era. Dijeron que solamente gente con experiencia en la industria y yo no la tenía”, platicó en 2017.

Para participar, se asoció primeramente con el Grupo Radio Centro. “Luego resultó que no les pareció mi forma de pensar y me botaron. Quedé solo. ‘¿y ahora qué hago?’”. Formó un nuevo grupo con Alberto y Moisés Saba con quienes tuvo que negociar más fuerte. “¿Y cuánto ofreces por un negocio que no existe? El canal 13 tenía 2 por ciento de audiencia y cero ventas. Había tenido 20 directores generales y una pérdida de dinero público de 2,000 millones de dólares”.

Lo siguiente fue contratar consultores para hacer el modelo financiero. “¿Cuánto pongo? Lo que más junté fueron 650 millones de dólares y así fue como ganamos porque los demás pusieron 480, 490, 500 y 510 millones. Nosotros pagamos 30 por ciento más y nos quedamos con TV Azteca”, recuerda Salinas Pliego.

La apuesta era todo lo contrario de segura. “Sí fui muy arriesgado, pero estaba preparado para ese reto. No hay que tomar riesgos a lo tonto. Yo sabía que trabajando y echándole ganas iba a sacar la compañía adelante”. Lo que encontró fue prácticamente un cascarón, tecnología obsoleta y una señal que llegaba con muy baja calidad a los televisores. Desde esa base construyó TV Azteca y sus 25 años de historia.

El mayor y más generalizado cuestionamiento que ha enfrentado la televisora es si en realidad significó la llegada de la competencia o su programación es “pan con lo mismo”. El tema siempre ocasiona discusiones con posturas radicales.

Desde un inicio, sus formatos se parecieron mucho a los de la televisión mexicana tradicional: programas musicales, de revista y muchas telenovelas. La primera estrategia no se enfocó en que la programación tuviera otros géneros audiovisuales sino en que sus contenidos marcaran una diferencia. Llegó un momento en que el diferenciador más importante era la denuncia.

Se conservaron los estilos que habían marcado pauta desde antes. José Ramón Fernández en los deportes y Jorge Garralda con su enfoque de participación social y denuncia ciudadana. El noticiero Hechos se diferenció del longevo 24 Horas de Televisa porque dejó de dar noticias de boletín para contar historias, atrapar y transmitir experiencias, vivencias y emociones de la gente de a pie.

Las telenovelas tomaron rumbos y tramas más allá del refrito de La Cenicienta al que tenía acostumbrada Televisa a la audiencia. Nada Personal, transmitida en 1996, rompió récords de audiencia con una frase clásica atribuida en la vida real al político Fernando Gutiérrez Barrios, encargado por muchos años de la policía política del gobierno, quien la pronunciaba cada que debía ajustar cuentas con alguien en nombre del régimen: “no es nada personal”.

Al paso de los años, TV Azteca ha ido navegando entre la propuesta, la innovación y los formatos probados. La audiencia ha presenciado desde la guerra de las televisoras hasta la unión de ambas en el breve lapso en que se hicieron socias en causas sociales y hasta en la operación de una empresa de telefonía móvil.

Hoy, en la crisis que vive la televisión abierta en general con la pérdida de televidentes y anunciantes producto del anquilosamiento en que había caído frente a otras formas de entretenimiento e información digital que se han desarrollado vertiginosamente, TV Azteca ha tomado un liderazgo importante en la reinvención de la industria al grado de que es ahora Televisa la que ha ido copiando sus pasos. 

 

El proceso de renovación se acentuó en la televisora del Ajusco desde el cambio generacional natural que se dio en octubre de 2015 con la llegada de Benjamín Salinas Sada a la dirección.

La evolución ha sido continua. La estrategia ha pasado por varias estaciones: centrarse en el negocio de la televisión abierta en vez de pulverizar los esfuerzos, revolucionar la forma en que participa en el mercado de la ficción, poner el acento al aire en la programación en vivo, desarrollar tecnología para ofrecer a los anunciantes impactos publicitarios masivos mucho más eficaces, utilizar hasta la inteligencia artificial para saber lo que quiere la audiencia, y la experimentación constante hacia la interactividad mediante la red con apps como TV Azteca Conecta.

¿Está lista TV Azteca para 25 años más? La televisión abierta sigue siendo la depositaria de las audiencias verdaderamente masivas y así seguirá siendo por bastante tiempo.